Eternamente en Soledad ~
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Kosai :: Aichi :: Okiya de Sayuri
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Eternamente en Soledad ~
Silencio. Era todo lo que sus oídos podían captar. Con sus dedos peinaba las hebras de sus cabellos: el día parecía favorable para cualquier actividad, más el sol no alcanzaba el rostro de la pálida jovencita, a quien incluso la luz le aterraba.
-Sayuri-sama fue muy amable por dejarme vivir aquí...- pensaba con facciones apagadas y una amargura que no sabía explicar. Lo recordaba, en lo más profundo de su memoria, más no quería volver a pensar en ello. Las otras Maikos se alejaban, temerosas de su presencia, pues creían que si se relacionaban con tal mujer, tal vez serían contagiadas por su "enfermedad". -Es algo normal...no tiene porqué afectarme- se reprochaba en pensamientos, más una punzada en su pecho le indicaba lo contrario, el indicio de cierta dolencia: aunque no fuesen personas relevantes, el rechazo afectaba a su sensible corazón.
La infertilidad era un pecado, el peor de los defectos. No debía extrañarse que su alma se consumiera en soledad. Por lo cual, siguió peinando sus cabellos, sentada junto a la Kotatsu, guardando consigo aquél aire de melancolía que le acompañaba todo el tiempo.
-Sayuri-sama fue muy amable por dejarme vivir aquí...- pensaba con facciones apagadas y una amargura que no sabía explicar. Lo recordaba, en lo más profundo de su memoria, más no quería volver a pensar en ello. Las otras Maikos se alejaban, temerosas de su presencia, pues creían que si se relacionaban con tal mujer, tal vez serían contagiadas por su "enfermedad". -Es algo normal...no tiene porqué afectarme- se reprochaba en pensamientos, más una punzada en su pecho le indicaba lo contrario, el indicio de cierta dolencia: aunque no fuesen personas relevantes, el rechazo afectaba a su sensible corazón.
La infertilidad era un pecado, el peor de los defectos. No debía extrañarse que su alma se consumiera en soledad. Por lo cual, siguió peinando sus cabellos, sentada junto a la Kotatsu, guardando consigo aquél aire de melancolía que le acompañaba todo el tiempo.
Re: Eternamente en Soledad ~
Shizuma suspiró, después de despedir en la entrada a uno de sus principales clientes. El viejo, adinerado, la hacía cantar y tocar el arpa durante horas par aquedarsele mirando como si no hubiera visto una mujer hacía años. Ella sabía que si se dejara estaría dispuesto a darle algo más que recompensas por sus cantos o bailes.
Estirandose en un intento de relajarse, vió que un par de maikos salían cuchicheando de una de las habitaciones. Extrañadas se asomó y vió a otra maiko, con una desolada expresión de soledad carcomiendole la cara. Chasqueando la lengua entró en el cuarto y se inclinó cerca d ela muchacha, dejando que su cabello negro cayera por sus hombros.
-Buenas tardes -saludó con un suave susurro.
Conocía a aquella chica, Sayuri le había hablado de ella. Y a pesar de eso.. nunca había cruzado más de una o dos palabras necesarias con ella.
Estirandose en un intento de relajarse, vió que un par de maikos salían cuchicheando de una de las habitaciones. Extrañadas se asomó y vió a otra maiko, con una desolada expresión de soledad carcomiendole la cara. Chasqueando la lengua entró en el cuarto y se inclinó cerca d ela muchacha, dejando que su cabello negro cayera por sus hombros.
-Buenas tardes -saludó con un suave susurro.
Conocía a aquella chica, Sayuri le había hablado de ella. Y a pesar de eso.. nunca había cruzado más de una o dos palabras necesarias con ella.
Re: Eternamente en Soledad ~
Una voz interrumpió aquél silencio en el que su mente había sido bloqueado, en un acto de reflejo abrió de par en par sus orbes carmesíes, volteándose con cierta rapidez, interrogándose en pensamientos qué presencia podría estarse dirigiendo a alguien como ella. Llena de sorpresa, observó junto a ella nadie más que la hermosa Shizuma, Geisha de profesión, mujer de abundante cabello negro.
-Shi... Shizuma-sama- se escuchó un susurro de sus labios, espectante por la aparición de tal hermosa mujer. Le contempló por breves segundos, asegurando que su presencia era digna de llamar alucinación. No fue hasta un momento silencioso que cayó en cuenta que realmente ella se encontraba a su lado, muy apenada, encorvó su espalda y, sentada de rodillas, agachando su cabeza a la altura del suelo, para poder efectuar una torpe reverencia. -¡Bu...Buenas tardes! ¡Shizuma...! Quiero decir...¡Himemiya-sama!- balbuceó torpemente, ocultando en su postura el rubor en sus mejillas. Para ella, aquél saludo tan simple significaba un acto sumamente vergonzoso.
-Shi... Shizuma-sama- se escuchó un susurro de sus labios, espectante por la aparición de tal hermosa mujer. Le contempló por breves segundos, asegurando que su presencia era digna de llamar alucinación. No fue hasta un momento silencioso que cayó en cuenta que realmente ella se encontraba a su lado, muy apenada, encorvó su espalda y, sentada de rodillas, agachando su cabeza a la altura del suelo, para poder efectuar una torpe reverencia. -¡Bu...Buenas tardes! ¡Shizuma...! Quiero decir...¡Himemiya-sama!- balbuceó torpemente, ocultando en su postura el rubor en sus mejillas. Para ella, aquél saludo tan simple significaba un acto sumamente vergonzoso.
Re: Eternamente en Soledad ~
La chica sonrió, dejándo escapar una pequeña risita. Con delicadeza se dejó caer a su lado, apartándose el pelo con un rápido movimiento.
-No hace falta que te pongas tan nerviosa -dijo sin perder la sonrisa-. No es que tengas delante a nadie especialmente importante.
Observó durante un momento la atropeyada acción de la chica, sin poder evitar que tenía parte de dulzura su intento de rectificar. Quizás fuera por que se ruborizó al darse cuenta del "fallo" que había cometido.
-Espero que no te importe que me siente a tu lado -dijo acomodandose sobre sus piernas-. Te vi aqui sola cuando entraba de despedir a un cliente y no pude evitar penasr que no te vendría mal algo de compañía.
-No hace falta que te pongas tan nerviosa -dijo sin perder la sonrisa-. No es que tengas delante a nadie especialmente importante.
Observó durante un momento la atropeyada acción de la chica, sin poder evitar que tenía parte de dulzura su intento de rectificar. Quizás fuera por que se ruborizó al darse cuenta del "fallo" que había cometido.
-Espero que no te importe que me siente a tu lado -dijo acomodandose sobre sus piernas-. Te vi aqui sola cuando entraba de despedir a un cliente y no pude evitar penasr que no te vendría mal algo de compañía.
Re: Eternamente en Soledad ~
Se enderezó, contemplando con aún mayor impresión a la joven, quien a pesar de su sencillez, a los ojos de Hokudo, ambas eran personas completamente diferentes. -No, no me incomoda en absoluta, Hime... digo, Shizuma-sama- volvió a corregirse así misma, moviéndose un poco, haciendo espacio a la doncella para que tomase asiento. En su mente, constantemente se repetía así misma lo inferior que era al lado de una mujer tan admirable como ella. Una Geisha. Mujer que da significado de plena hermosura y a la vez, fuerza. Un sueño lejano, casi imposible para alguien como ella.
Cabizbaja restó junto a la mujer, acariciando las hebras de sus cabellos, una por una, pues debía mantener un constante cuidado del mismo, así como de su figura y de su rostro. -Shizuma-sama no debería preocuparse por mí- añadió de pronto, sin perder aquella insegura expresión en su rostro -si tiene cosas más importantes que hacer... no se preocupe. Estoy acostumbrada a la soledad- apoyando sus manos en sus piernas, apretándolas en puños, con la mirada clavada en ellas. Lo que menos pretendía era incomodarle o provocarle lástima.
Cabizbaja restó junto a la mujer, acariciando las hebras de sus cabellos, una por una, pues debía mantener un constante cuidado del mismo, así como de su figura y de su rostro. -Shizuma-sama no debería preocuparse por mí- añadió de pronto, sin perder aquella insegura expresión en su rostro -si tiene cosas más importantes que hacer... no se preocupe. Estoy acostumbrada a la soledad- apoyando sus manos en sus piernas, apretándolas en puños, con la mirada clavada en ellas. Lo que menos pretendía era incomodarle o provocarle lástima.
Re: Eternamente en Soledad ~
-¿Y por qué crees que no debería preocuparme? -dijo ella sin eprder la so nrisa- Al fin y al cabo, en el Okiya somos como una gran familia, ¿no? No me gusta ver a una de mis maikos tan triste... sobre todo una maiko con unos ojos tan bonitos como los tuyos. Es una lástima que tengan ese brillo de tristeza.
Con tranquilidad apartó un mechón de pelo que se cruzaba en lo sojos de la muchacha.
-Hokudo-san, te verías más hermos asi sonrieras de vez en cuando.
Con tranquilidad apartó un mechón de pelo que se cruzaba en lo sojos de la muchacha.
-Hokudo-san, te verías más hermos asi sonrieras de vez en cuando.
Kosai :: Aichi :: Okiya de Sayuri
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